domingo, 15 de enero de 2012

La Bitácora 3: J. Edgar





J. EDGAR

EUA

2011

muy buena



A veces me pregunto si la carrera cinematográfica de Clint Eastwood fue concebida por él conforme a sus ideales, o la senda de personajes e historias que ha realizado en cine se deben a una de esas afortunadas coincidencias de esta dimensión. El trabajo de Clint Eastwood, con algunas excepciones, ha sido una constante permanente: la búsqueda de la redención.

En el cine de Clint Eastwood no hay héroes ni villanos, sino una combinación de ambos en mayor o menor medida en cada uno de los personajes de sus películas. Desde los forajidos que roban y matan, pero a la vez hacen justicia en el viejo oeste; pasando por el policía que combate el crimen urbano de forma brutal, como una forma de redimir sus propias fallas para con la sociedad; hasta las historias plagadas de gente que ha hecho el mal y de pronto se encuentra con la oportunidad de purgar o modificar su conducta.

El espectador asiste a las películas de Clint Eastwood porque el director no le enmascara la realidad que es cruel y brutal, pero siempre hay un resquicio para la esperanza de que todo y todos pueden cambiar. Redención, esa ha sido la constante búsqueda del “jinete pálido” que en sus últimos filmes había perdido el toque magistral con el cual conmover e indignar a su audiencia como lo hiciera con “Río Místico” o “Cartas de Iwo Jima”. Quizá muchos dirán que hacer tres filmes fallidos, de sus últimos cuatro trabajos, es algo que le deprecie el status al octagenario director, pero esto no es verdad. Eastwood se ha convertido en un director de culto, sin hacer precisamente un cine de autor. Cada nuevo filme suyo se ha convertido en una cita obligada, porque quizá en el siguiente filme el “jinete pálido” encuentre por fin ese toque magistral y alcance, otra vez, la redención con la audiencia.






“J. Edgar” traza los momentos relevantes de la vida de John Edgar Hoover, un abogado que llegaría a fundar el Federal Bureau of Investigation FBI, del cual fue director durante 48 años hasta el día de su muerte. El filme, armado a base de flashbacks enfatiza el momento de la creación de la agencia de investigación y cómo la institución fue una proyección de la personalidad y obsesiones de Hoover. Un personaje fundamental en la formación de la Nación Norteamericana moderna.

Clint Eastwood se embarca en una aventura llena de riesgos, Hoover es un gran personaje para una biopic, pero era aun apuesta arriesgada. Larga es la lista de directores que han fracasado estrepitosamente en recrear de forma objetiva la vida de un personaje tan polémico, baste recordar “Nixon” de Oliver Stone y “Che” de Steven Sodebergh. El éxito de la película parte de la premisa de alejar el morbo del personaje y centrar la historia en la personalidad y la formación del FBI como una consecuencia de la paranoia anticomunista de EUA.

El Hoover de Clint Eastwood es un personaje lleno de matices, que lo mismo es frío y calculador que un ególatra impulsivo, llevado de principio a fin de una forma meticulosa, alejándolo del prejuicio para permitir que el espectador se forme el suyo propio. Ese es el gran acierto de Eastwood, que logra por fin encontrar ese toque magistral que hacer que el público se emocione con la historia y se deleite con mudo asombro.

Edgar Hoover es el papel que tanto esperó y buscó Leonardo DiCaprio, un trabajo que convence a los últimos reticentes que aun teníamos nuestras dudas sobre las capacidades histriónicas del otrora galán del cine. Si en “The Aviator”, DiCaprio había lucido lo que suponía su mejor papel, se debía mas a la afinidad que el actor tenía hacia el personaje de Howard Hughs, galán de la industria del cine. Pero encarnar al mítico director del FBI, un personaje alejado totalmente del cliché de playboy, era todo un reto que DiCaprio supera memorablemente. Su nominación al Oscar es justa y con grandes posibilidades de ser el ganador.

Pero el filme no solo es la gran actuación de Leonardo DiCaprio, el reparto brinda una cátedra de lo que son las actuaciones de soporte, porque su labor era vital para dar contexto a la personalidad de Hoover. Excelente Armie Hoover como la mano derecha del director, Naomi Watts como la secretaria personal y Judi Dench como la madre del controvertido investigador.Lo mejor es el estupendo guión de Dustin Lance Black, que logra amalgamar todas las facetas del personaje en una historia coherente y equilibrada. Deja de lado ese impulso propagandista que desequilibró “Milk”, lo que le permite dar un mensaje sutil de tolerancia a la comunidad gay. Estupenda la fotografía de clarosucuros y sepia del cinefotógrafo de Tom Stern, cinefotógrafo de cabecera de Clint Eastwood, Permite que el color sea una extensión mas de la personalidad y de las circunstancias que vivieron los protagonistas, que se complementa con una estupenda dirección de arte.

“J. Edgar” es una muy buena película, como en toda biopic la diferencia entre un criterio y otro será la forma en que fue concebida la historia. A mi juicio es excesiva en el uso de flashbacks y burdo el manejo de la penúltima escena en que se desenmascaran las maniobras de Hoover para saciar su ego. Pero que esto solo le quita la excelencia a un filme que inaugura la Temporada Grande y pone el estándar de las películas que disputarán los premios este año.

El “jinete pálido” ha encontrado la redención, pero no viene solo, ahora tiene un rubio compinche. Juntos han logrado en un solo filme, lo que Scorcese no ha conseguido en varios.

3 comentarios:

pez 17 de enero de 2012 09:16  

muy buen post, esto acrecienta mis ganas de ver la película

mis respetos para clint eastwood, me gusta como actor y más como director

diCaprio no me entusiasmaba mucho, pero últimamente sí, después de ver algunas películas suyas

Ricardo Pérez 14 de mayo de 2012 12:04  

Coincido con tu opinión. "J. Edgar" es un filme magnífico que no se ha sabido apreciar en su justa medida.

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